miércoles, 10 de abril de 2013

Volviendo

Al ver esta crónica  sentí la necesidad de volver al precepto original de esta idea. Atarme a lo que había dicho alguna vez en que si hacía esto no era con la idea de cambiar al mundo ni a nadie, solamente calmar por algunos segundos ese padecimiento tan horrendo como es el hambre. Si puedo hacer otra cosa, en otro campo o con otro tipo de personas lo haré, pero sin renunciar a esto.

http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/asi-funciona-el-camad-del-bronx_12733621-4


Espero escribir la siguiente nota confirmando que volví y que aunque el desaliento e impotencia sean algunas de las sensaciones que me dejen esas jornadas, intentaré no desistir. Obviamente no prometeré nada, las promesas no son nada, son los hechos el mejor compromiso.


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