Al ver esta crónica sentí la necesidad de volver al precepto original de esta idea. Atarme a lo que había dicho alguna vez en que si hacía esto no era con la idea de cambiar al mundo ni a nadie, solamente calmar por algunos segundos ese padecimiento tan horrendo como es el hambre. Si puedo hacer otra cosa, en otro campo o con otro tipo de personas lo haré, pero sin renunciar a esto.
http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/asi-funciona-el-camad-del-bronx_12733621-4
Espero escribir la siguiente nota confirmando que volví y que aunque el desaliento e impotencia sean algunas de las sensaciones que me dejen esas jornadas, intentaré no desistir. Obviamente no prometeré nada, las promesas no son nada, son los hechos el mejor compromiso.